Hace 25 años se estrenaba Los imperdonables

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Hoy en la historia del cine

Hace 25 años se estrenaba Los imperdonables

Una despedida perfecta y pesimista a los grandes westerns

Como en los viejos tiempos, ¿eh?”, le dice con un tono cómplice un joven pistolero al maltrecho William Munny interpretado por Clint Eastwood. En esa escena solo basta mirar el rostro del veterano cazarrecompensas para entender que la frase no podría haber sido más desafortunada. Él no tiene nostalgia, sí una gran angustia por cada hombre, mujer y niño que mató.

Si no fuera por necesidad, Munny nunca hubiera aceptado ir hacia Wyoming para ajusticiar a dos vaqueros que le arruinaron la cara y el cuerpo a una prostituta. Su pasado todavía le revuelve las tripas por una sola razón: no hay perdón para un asesino. Al menos, en su alma. Y encima, ahí está de nuevo, dispuesto a dispararle a alguien por un “puñado de dólares”. Esta imposibilidad de otorgarle una redención a su protagonista le ha dado a Los Imperdonables (Unforgiven, 1992) cierta fama de “éxito pesimista”. Según el guionista David Webb Peoples, este aspecto surgió mientras veía como la muerte se estaba trivializando cada vez más en el cine. Por eso, optó por una premisa muy clara: aquél que mata no puede aspirar a una vida común y corriente.

A comienzos de los 80, Francis Ford Coppola se enamoró del libreto y lo adquirió con la intención de dirigirlo posteriormente. Sin embargo, Eastwood se lo compró apenas lo leyó porque sintió que podría ser su film más autorreferencial. Incluso, a pesar de estar convencidísimo de rodarlo, se tomó un tiempo prudencial para que su aspecto contrastara con la imagen juvenil que los espectadores tenían de sus protagónicos en los clásicos de Sergio Leone.

Desde su estreno, un día como hoy hace 25 años, la trascendencia de quien se puso delante y detrás de cámara, la melancolía que flota durante todo el metraje y las enormes performances de tipos experimentados como Gene Hackman y Morgan Freeman, la han convertido en “el último western” o “el western definitivo”. Seguramente, después de este film, hubo y habrá grandes películas en el Lejano Oeste, pero el género ya podía descansar en paz.

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