Hace 30 años se estrenaba Amos del Universo

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Hoy en la historia del cine

Hace 30 años se estrenaba Amos del Universo

Recordamos con cariño la llegada de He-Man a los cines

Los pibes tenían la casa llena de sus muñecos y la serie animada seguía al aire con un éxito notable, pero la llegada al cine de Amos del Universo (Masters of the Universe, 1987) ni siquiera recuperó la guita invertida. Varios medios coincidieron que su fracaso fue consecuencia de esa extraña combinación entre Conan, el Bárbaro (Conan the Barbarian, 1982) y La Guerra de las Galaxias (Star Wars, 1977), pero no se nos ocurre porqué ese debería ser un cóctel desagradable.

Aún con su falta de fidelidad al material original –la mayoría de las inexactitudes fueron para achicar gastos-, el film funcionó como una aventura divertida a la par de cualquiera de las producciones ATP rentables de aquellos años. ¡Y encima estábamos viendo a un He-Man de carne y hueso en pantalla gigante! ¡Cortney Cox tuvo su primera gran oportunidad! ¡Y el gran Frank Langella interpretó a Skeletor como una suerte de Darth Vader shakespeariano! Glorioso.

Más allá de la fama de berreteada que se ganó la producción desde su estreno -un día como hoy hace 30 años-, lo cierto es que Cannon puso 17 millones de dólares al servicio del director Gary Goddard y los efectos tuvieron bastante onda. Incluso, la elección de Dolph Lundgren como el blondo con el poder de Grayskull y la música de Bill Conti, compositor de las bandas sonoras de Rocky (1976) y Karate Kid (1984), parecían una fórmula ganadora.

Lamentablemente, a pesar de toda la fe puesta en el proyecto, su resultado comercial terminó de hundir a la compañía que todavía estaba digiriendo el fiasco de Superman IV: En Busca de la Paz (Superman IV: The Quest for Peace, 1987). Las reseñas la liquidaron sin compasión en todo el mundo, y su campaña de prensa enfocada en darle aires de sucesora natural del imperio creado por George Lucas, tampoco la benefició en lo más mínimo.

Aunque a nadie le gustó que la acción se situara más en la Tierra que en Eternia y los fans se quedaron con ganas de ver a personajes como Orko o Cringer –no vamos a despotricar contra esos samuráis robots porque nos encantan-, ahí estaba mucho de lo que el piberío esperaba ver. Por ejemplo, a comparación de lo que le pasó a la generación siguiente con Dragon Ball: Evolución (Dragonball: Evolution, 2009), Amos del Universo no arruinó ninguna infancia.

Curiosamente, los ejecutivos Menahem Golan y Yoram Globus pensaron en una secuela más barata como un manotazo de ahogado y le pidieron a Albert Pyun que la rodara de forma simultánea a una versión live action de Spider-Man. Esta historia ya es conocida por los cinéfilos: ninguno de los dos films llegó a buen puerto y tanto el vestuario como los escenarios ya realizados se reciclaron para Cyborg, el Dragón Invencible (Cyborg, 1989). Esa es la verdadera magia del cine.

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