DAVID O. RUSSELL: TRÁGICO Y AGRADABLE

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Tres Imprescindibles

DAVID O. RUSSELL: TRÁGICO Y AGRADABLE

Elegimos tres films imprescindibles de un tipo mimado por Hollywood

La mayor aspiración que puede tener un cineasta no solo es lograr alguna obra maestra sino también que la misma perdure en el tiempo. Según Quentin Tarantino, uno de los realizadores actuales que ha logrado esa clase de films imperecederos es David O. Russell, el tipo al que más ha malcriado la industria en la última década. ¿Genio total o invento mediático? Acá tenemos una postura alejada de estos dos extremos donde suelen ponerse sus detractores y admiradores. Ni en el suelo, ni en un pedestal.

Su carrera comenzó con Secretos Íntimos (Spanking the Monkey, 1994), una sorpresa muy grata del indie en la que ya empezaba a demostrar su habilidad para retratar personajes fuera de cualquier convención o corrección política. La reputación ganada por esa opera prima le permitió demostrar sus aptitudes para la comedia en una de las más “woodyallenescas” cintas con Ben Stiller: Flirting with Disaster (1996). Ya instalado su apellido entre algunos cinéfilos y  grandes estudios, la misión era darle forma a un estilo más personal.

Tres Reyes (Three Kings, 1999) fue una de las mejores producciones sobre la Guerra del Golfo que vimos en los ´90, pero dejaba una sensación agridulce. ¿Cómo un film antibélico y (auto)crítico con el imperialismo tuvo un desenlace tan panfletario? A pesar de eso, allí ya se vislumbraba un O. Russell más juguetón desde lo visual –lamentablemente, nunca más rodaría algo con tanta acción- y una exhibición de la que sería su mayor virtud: la dirección de actores. Sí, lo de George Clooney y Mark Wahlberg fue tremendo.

Los siguientes títulos empezarían a repetir algunas cuestiones: el tono tragicómico, los romances disfuncionales, la resistencia a los estereotipos, las frases existenciales y una sensación extraña de caos controlado en la mente de sus protagonistas. Estas cualidades no quieren decir que cosas como Yo Amo Huckabees (I Heart Huckabees, 2003) y el resto de su filmografía sean excelentes sino que tienen una identidad propia, algo que no abunda en Hollywood y que podría hacer que soporten el paso de los años como presagió Taranta.

Vamos a ser sinceros y desde ya les confesamos que nos parecieron exageradísimas las diez nominaciones a los Oscar que tuvo Escándalo Americano (American Hustle, 2013) –más allá de lo irresistible que sea la ambientación, el vestuario y Amy Adams-. Dicho esto, ya les compartimos los tres films que consideramos imprescindibles de uno de los nombres del momento.

Secretos Íntimos (Spanking the Monkey, 1994)

Aunque se lo reconoce como un provocador, lo más extremo de su carrera ha sido este debut que solo costó 200 mil dólares y se coló en varios mercados. El simple hecho de ver escenas de incesto consensuado es de por sí muy incómodo para los espectadores, pero la naturalidad con la que O. Russell las registra lo vuelve todo aún más turbio. Enfermizo, morboso, y tenebrosamente mundano, este film  cargado de erotismo y humor absurdo plantea cuán peligroso es creer que los padres son los dueños de sus hijos; desde sus decisiones hasta sus cuerpos.

El Ganador (The Fighter, 2010)

No podemos exigir que todos los films sobre boxeo sean obras maestras. Sin embargo, varios críticos como Javier Ocaña de El País enterraron sus elogios entre comparaciones: “Entretenida e incluso emocionante, pero de limitada trascendencia, más cerca de 'Rocky' que de 'Toro Salvaje' o 'Million Dollar Baby'”. Eh… ¿qué más se le puede pedir? ¡Entretenida! ¡Emocionante! ¡Rocky! A nosotros nos parece genial con todos esos personajes femeninos más fuertes que cualquier pugilista y la habilidad del director para bajar a tierra a estrellas como Wahlberg y Bale.  

El Lado Luminoso de la Vida (Silver Linings Playbook, 2012)

Si hay algo que nos gusta de esta comedia romántica acerca de la superación personal es el concepto, algo naif, que la “normalidad” es un pésimo objetivo. La pareja de perdedores trastornados –no mucho más que cualquiera- conformada por Bradley Cooper y Jennifer Lawrence está muy lejos de tener una química empalagosa. Incluso, muchas de sus escenas “amorosas” contienen frases hirientes y miradas heladas. Más allá de ser un poco superficial y bastante descarada con sus pretensiones de una estatuilla dorada, también es encantadora.

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