Alex Proyas: Hombre de Ciencia Ficción

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Tres Imprescindibles

Alex Proyas: Hombre de Ciencia Ficción

Ese tipo en el que pusimos todas las fichas.

Cuando una película de género resulta novedosa, la prensa y los espectadores suelen esperar que el cineasta que acaba de sorprenderlos se transforme en el nuevo James Cameron o Steven Spielberg. Pero son muy pocos los que cumplen con semejantes expectativas y muchísimos los que padecen el peso de ese gran debut. Lo admiten directores talentosos como Richard Kelly o Neill Blomkamp, a quienes los elogios los desorientaron y les agregaron una presión extra.

En los ´90, el tipo al que todos le pusieron algunas fichitas fue Alex Proyas, un realizador que se ha autodefinido como un “hombre de ciencia ficción” en un sentido más idealista que profesional. Este realizador de origen egipcio demostró un amor incondicional hacia lo fantástico –solo cambió de rumbo en la comedia rockera Días de Garage (Garage Days, 2002)- y se ha atrevido a explorar historias muy originales con mayor o menor suerte.

Al principio de su carrera, él cumplió con las expectativas y nos regaló varios films muy estilosos a los cuales era muy difícil emparentar con otras producciones. Sin embargo, Cuenta Regresiva (Knowing, 2009) no fue tan bien recibida como se esperaba –acá la bancamos fuerte por ese final anti Hollywood- y Dioses del Egipto (Gods of Egypt, 2016) se encuentra entre las superproducciones más bastardeadas de los últimos años.

Si bien su último y grandilocuente tropezón significó un fracaso de muchísimos ceros -dicen que en Lionsgate todavía se agarran la cabeza- y le sumó una pila de detractores, nosotros creemos que un director sin miedo al ridículo (¡qué virtud!) y una creatividad visual incuestionable se merece otra chance más. Por eso, en el caso de que lo consideres un caso perdido, acá elegimos tres títulos imprescindibles de su filmografía que van a renovar tu fe en el bueno de Proyas.

El Cuervo (The Crow, 1994)

Hubo más motivos que la muerte de Brandon Lee para que esta producción de bajo presupuesto se estrenara en los cines y no se comprimiera directamente en un VHS. Proyas demostró porque era uno de los directores más buscados por las bandas de moda y logró que ese ritmo casi videoclipero se ajuste a la perfección a la venganza de un antihéroe dark. Por la tragedia que la atravesó, la genialidad de su estética gótica, varias frases tan pesimistas como poéticas y la pasión que brota en todas sus escenas, la película merece el lugar de culto que ostenta.

Ciudad Oscura (Dark City, 1998)

Se trata de la obra maestra del realizador y una de las producciones con más personalidad de los ´90. Narrativamente y visualmente, el film combina elementos del neo-noir y el sci-fi para plantear algunas ideas que parecen salidas de la cabeza de Philip K. Dick. A pesar que la historia de un hombre que se topa con los “Ocultos” –unos seres con la capacidad de alterar la estructura de la ciudad y la vida de las personas- no tuvo el éxito esperado, al menos, resultó muy inspiradora para las hermanas Wachowski y tipos como J.J. Abrams.

Yo, Robot (I, Robot, 2004)

Esta distopía que utiliza las “leyes de la robótica” se convirtió en un hit total que confirmó a Will Smith como un actor muy atractivo para las grandes audiencias. A pesar que el enfrentamiento entre humanos y robots no esconde sus objetivos comerciales –hay chivos más explícitos que en una novela de Polka-, Proyas se las ingenia para ponerle una buena cuota de personalidad e inteligencia al espectáculo sin resignar entretenimiento. Aceptamos que es uno de esos títulos que nos resulta muy difícil de cambiar cada vez que se nos cuela en el zapping.

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