Oliver Stone: Provocador compulsivo

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Oliver Stone: Provocador compulsivo

El patriota más crítico del Tío Sam.

Cuando se recorre la carrera de Oliver Stone, el espectador no tarda en reconocer cómo conviven dos emociones casi opuestas dentro de él. Por un lado, hay un sentido de pertenencia muy grande a su país, y por el otro, un odio total hacia todas las prácticas que convierten a Estados Unidos en un imperio voraz. Las consecuencias de las guerras, las obscenidades del sistema financiero  y el autoritarismo sobre Latinoamérica son algunos de sus temas recurrentes, pero también lo son el heroísmo de los soldados, la valentía de los civiles y la honestidad de ciertos políticos.

A la hora de retratar cuestiones polémicas, el realizador se ha caracterizado por ser explícito y visceral. En su cine, tanto las críticas más duras como las hazañas más patrióticas se representan de una manera muy directa que busca impactar primero con su contenido, y después a través de su estética. En ese sentido, aunque se ha moderado en algunas oportunidades, toda su agresividad se ha volcado en imágenes crudas y narraciones salvajes que se distinguen por alternar el tipo de metraje, saturar colores, y cierto abuso de steadycam.

Lejos de aquellas cuestiones que describen (y definen) a su nación en films como la aclamada trilogía sobre Vietnam, Nixon (1995), W. (2008) y Las Torres Gemelas (World Trade Center, 2006), Stone también le ha dado su toque a producciones de diversos géneros como Camino sin Retorno (U Turn, 1997), Asesinos por Naturaleza (Natural Born Killers, 1994) y The Doors (1991). Además, después de Comandante (2003) –una larga charla con Fidel Castro-, ha documentado con una mirada benigna a los gobiernos populares y a figuras controversiales para el pueblo norteamericano como  Vladímir Putin.  

Acá elegimos nuestros tres títulos favoritos de una filmografía en la que conviven genialidades como Nacido el Cuatro de Julio (Born on the Fourth of July, 1989) y varios atropellos al buen gusto como Alejandro Magno (Alexander, 2004).

Pelotón (Platoon, 1986)

Como soldado, Stone padeció en carne propia los horrores de la Guerra de Vietnam. Más allá de haber obtenido algunas condecoraciones, lo que le dejó aquella experiencia fue un sentimiento profundamente anti-bélico que se ve reflejado en este film ganador del Oscar. Aunque no fue el primero en tocar esta temática, ningún otro realizador había mostrado con tanta crudeza la violencia dentro del campo de batalla y las internas feroces entre las autoridades militares.

Wall Street (1987)

A pesar de ser completamente amoral, Gordon Gekko se transformó en uno de los “malos” más atractivos de los ´80. Este corredor de bolsa, interpretado por Michael Douglas, es el personaje que eligió el realizador para retratar la vorágine y la avaricia con la que se especula en el distrito financiero. Para aquellos que sueñan con el fin del capitalismo (o al menos de sus peores prácticas), este film les deja en claro quiénes son los que impedirán tal utopía.

JFK (1991)

Hubo un tiempo en el que Kevin Costner ofrecía garantías y buenos resultados en la taquilla. Por suerte, Stone aprovechó aquellos años de gracia y lo exprimió al máximo en este virtuoso rejunte de teorías conspirativas sobre el asesinato de Kennedy. A lo largo de 190 minutos (¡!) en los que se luce un montaje bestial, el protagonista intenta encontrar la respuesta mientras destapa muchas otras cosas sucias e inesperadas que se vuelvan aún más intrigantes que el punto de partida.

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