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Por qué Netflix canceló tantas series seguidas

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Por qué Netflix canceló tantas series seguidas

Revolucionar la manera en que vemos tele no es algo fácil.

Alejándose de varias restricciones del sistema tradicional, como los episodios semanales, los espacios publicitarios y el difícil calendario de estrenos, Netflix supo revolucionar la manera en que pensamos la televisión en tan solo unos años. La presencia que tiene es indiscutible: si le recomendás alguna peli o serie a alguien, lo primero que te pregunta es “¿está en Netflix?”, como si fuese el único pozo al que podemos ir a buscar agua. Claro, esa jugada agresiva no es para cualquiera, y estamos empezando a ver que el sistema no es infalible.

Después de Sense 8, The Get Down y GirlBoss, la empresa decidió dar de baja a Gypsy, la serie protagonizada por Naomi Watts, después de tan solo una temporada. Esto se contrasta con el mantra que se había generado alrededor de la marca, “no cancelar shows”. Hay que ser justos: entre 2013 y 2017, Netflix sólo bajó seis shows, si incluimos a Hemlock Grove y Marco Polo. Si de seis, cuatro fueron en tan solo unos meses, ¿qué pasó?

Bueno, después de una estrategia de posicionamiento tan profunda, es claro que hay que soltar un poco el pie del acelerador, y ajustarse a la realidad económica de producir contenido. La mayoría de las cancelaciones responden a una demanda económica que hace caer la balanza de inversión/rédito. No sólo económico, sino de prestigio y de “hype” en el público. Cuando gastás más de 10 millones de dólares por episodio en hacer The Get Down y a la semana de estrenarse nadie habla del show, mucho camino no te queda. Hay que aclarar que este programa creado por Buz Luhrman venía medio malparido de entrada, con retrasos en producción y problemas varios. Sense8 es otro ejemplo de este paradigma, sólo que con una base de fans mucho más ferviente. Grabar en ocho lugares del mundo diferentes, con un elenco tan amplio y la calidad que buscaban las Wachowski terminó siendo casi una utopía, pero pudimos verlo durante dos años. ¿Cuánto más poder sostener esa inversión, sin descuidar las demás quintitas? He ahí el problema de Netflix.

HBO, empresa que revolucionó la televisión hace dos décadas con su sistema de suscripción exclusiva, sabe que puede invertir 10-15 millones de dólares por capítulo de Game of Thrones, porque es un producto que le dura meses al aire, y no tiene tantos otros satélites que mantener. Netflix sólo en 2016 sacó más de 100 productos originales, entre películas, series, documentales y especiales. Simplemente no se puede sostener financieramente lo viejo sin dejarle lugar a lo nuevo. Claramente la vara de tolerancia en cantidad de vistas está más alta. Ese número no lo sabremos nunca, ya que el sistema se guarda todas las estadísticas para analizarlas internamente. Por más alto perfil que haya tenido Gypsy en su estreno, con una estrella de primer nivel protagonizando, no logró las expectativas, y hay que hacerle lugar a otra cosa. Una película exclusiva, un stand-up, una mega serie como lo será Altered Carbon en 2018, Netflix quiere retener tu suscripción mes a mes con nuevo contenido, y no puede detenerse a esperar a que algo que no resultó repunte.

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